La conservación es un aspecto fundamental en el desarrollo de cualquier formulación cosmética. Cremas, sérums, champús, geles o lociones pueden presentar condiciones favorables para el crecimiento de microorganismos como bacterias, levaduras y mohos, especialmente cuando contienen una fase acuosa.
Un sistema conservante cosmético correctamente diseñado ayuda a proteger la formulación frente a la contaminación microbiológica durante su fabricación, almacenamiento y utilización por parte del consumidor.
Sin embargo, elegir el conservante adecuado no consiste únicamente en seleccionar un ingrediente antimicrobiano. Factores como el pH, la actividad de agua (Aw), la solubilidad, la composición de la fórmula, el proceso de fabricación o el tipo de envase pueden condicionar significativamente su eficacia.
Por este motivo, la conservación debe abordarse como una parte integral del desarrollo de la formulación.
Otros conservantes como el Phenoxyethanol, las isotiazolinonas, el Iodopropynyl Butylcarbamate (IPBC), la DMDM Hydantoin, la Imidazolidinyl Urea o el Benzyl Alcohol también han sido utilizados en numerosas formulaciones.
Sin embargo, la evolución del mercado, los cambios regulatorios y las nuevas preferencias de los consumidores han impulsado el desarrollo de nuevas estrategias de conservación cosmética.
Actualmente existe un creciente interés por formulaciones con conceptos como:
Cada producto presenta unas características fisicoquímicas y microbiológicas determinadas, por lo que la elección del sistema conservante debe realizarse teniendo en cuenta diferentes parámetros.
Productos como:
En cambio, determinadas formulaciones anhidras, como algunos aceites, bálsamos o sticks, pueden presentar un riesgo microbiológico inferior.
Por este motivo, la actividad de agua es uno de los parámetros que deben considerarse durante la evaluación del riesgo microbiológico de una formulación cosmética.
Un ejemplo especialmente importante son los ácidos orgánicos, cuya actividad antimicrobiana depende en gran medida del pH de la formulación.
Otros sistemas conservantes pueden mantener su actividad dentro de intervalos de pH más amplios.
Por ello, conocer el pH objetivo desde las primeras fases del desarrollo facilita la selección de un sistema de conservación compatible y eficaz.
Un conservante mal solubilizado o con una distribución inadecuada entre las diferentes fases de una emulsión puede reducir su eficacia.
Durante la selección del sistema conservante conviene considerar aspectos como:
Ingredientes como:
Estas interacciones deben evaluarse sobre la formulación final y pueden hacer necesario ajustar la concentración del sistema o incorporar moléculas multifuncionales que actúen como boosters de conservación.
Determinadas materias primas utilizadas en los sistemas de conservación pueden ser sensibles a temperaturas elevadas y requerir su incorporación durante la fase de enfriamiento.
Por tanto, antes de seleccionar definitivamente un conservante conviene conocer:
Un envase airless, por ejemplo, limita la exposición del producto al ambiente y al contacto directo durante su utilización.
En cambio, un tarro de boca ancha puede presentar una mayor exposición durante el uso, ya que el consumidor puede introducir los dedos repetidamente en el producto.
La selección del sistema conservante debe considerar, por tanto, tanto las características de la formulación como el envase y las condiciones de utilización previstas.
Una de las estrategias que está adquiriendo mayor relevancia es la utilización de ingredientes multifuncionales capaces de aportar diferentes beneficios dentro de una misma fórmula.
Entre las moléculas utilizadas en este tipo de estrategias encontramos:
Su utilización puede permitir diseñar estrategias en las que diferentes mecanismos actúan conjuntamente, optimizando la protección microbiológica del producto.
Esta aproximación resulta especialmente interesante en formulaciones donde se busca:
Dos formulaciones aparentemente similares pueden presentar comportamientos microbiológicos diferentes debido a pequeñas variaciones en el pH, la actividad de agua, los ingredientes utilizados, el proceso de fabricación o el envase.
Por este motivo, la eficacia del sistema de conservación debe evaluarse sobre la formulación final cuando corresponda de acuerdo con su evaluación de riesgo microbiológico.
Una de las principales herramientas utilizadas es el Challenge Test o ensayo de eficacia del sistema conservante.
La norma ISO 11930 establece una metodología de referencia para evaluar la protección antimicrobiana de un producto cosmético.
Mediante este ensayo se inoculan microorganismos específicos en el producto y se estudia su evolución durante un periodo determinado, permitiendo comprobar la capacidad de la formulación para controlar la contaminación microbiológica.
El Challenge Test permite:
El sistema debe estudiarse específicamente para cada formulación.
En determinadas formulaciones pueden utilizarse junto con otros componentes antimicrobianos para desarrollar sistemas sinérgicos y optimizar la protección microbiológica.
La alternativa adecuada dependerá siempre de las características de la formulación.
Por este motivo, el pH objetivo debe tenerse en cuenta desde las primeras fases del desarrollo.
La ISO 11930 es una de las principales normas de referencia utilizadas para esta evaluación.
Nuestro objetivo es ayudar al formulador a encontrar la solución más adecuada en función de las características de cada proyecto.
Podemos ofrecer soporte en:
En LEMMEL contamos con experiencia en la distribución de materias primas para la industria cosmética y colaboramos con los departamentos de I+D en la búsqueda de soluciones adaptadas a sus necesidades.
¿Estás desarrollando una formulación y necesitas encontrar el sistema conservante adecuado? Contacta con nuestro equipo técnico y estudiaremos las alternativas disponibles para tu proyecto.
Un sistema conservante cosmético correctamente diseñado ayuda a proteger la formulación frente a la contaminación microbiológica durante su fabricación, almacenamiento y utilización por parte del consumidor.
Sin embargo, elegir el conservante adecuado no consiste únicamente en seleccionar un ingrediente antimicrobiano. Factores como el pH, la actividad de agua (Aw), la solubilidad, la composición de la fórmula, el proceso de fabricación o el tipo de envase pueden condicionar significativamente su eficacia.
Por este motivo, la conservación debe abordarse como una parte integral del desarrollo de la formulación.
La evolución de los conservantes cosméticos
Durante muchos años, los parabenos han sido ampliamente utilizados en la industria cosmética gracias a su eficacia antimicrobiana, amplio espectro de actividad y coste competitivo.Otros conservantes como el Phenoxyethanol, las isotiazolinonas, el Iodopropynyl Butylcarbamate (IPBC), la DMDM Hydantoin, la Imidazolidinyl Urea o el Benzyl Alcohol también han sido utilizados en numerosas formulaciones.
Sin embargo, la evolución del mercado, los cambios regulatorios y las nuevas preferencias de los consumidores han impulsado el desarrollo de nuevas estrategias de conservación cosmética.
Actualmente existe un creciente interés por formulaciones con conceptos como:
- Sin parabenos
- Preservative free
- Clean Beauty
- Natural Origin
- Listas de ingredientes más sencillas
¿Cómo elegir un conservante cosmético?
No existe un conservante cosmético universal adecuado para todas las formulaciones.Cada producto presenta unas características fisicoquímicas y microbiológicas determinadas, por lo que la elección del sistema conservante debe realizarse teniendo en cuenta diferentes parámetros.
Actividad de agua (Aw)
La actividad de agua o Aw expresa la cantidad de agua disponible en una formulación que puede favorecer el crecimiento de microorganismos.Productos como:
- Cremas
- Geles
- Champús
- Lociones
- Sérums acuosos
En cambio, determinadas formulaciones anhidras, como algunos aceites, bálsamos o sticks, pueden presentar un riesgo microbiológico inferior.
Por este motivo, la actividad de agua es uno de los parámetros que deben considerarse durante la evaluación del riesgo microbiológico de una formulación cosmética.
pH de la formulación
El pH puede condicionar directamente la eficacia de determinados conservantes.Un ejemplo especialmente importante son los ácidos orgánicos, cuya actividad antimicrobiana depende en gran medida del pH de la formulación.
Otros sistemas conservantes pueden mantener su actividad dentro de intervalos de pH más amplios.
Por ello, conocer el pH objetivo desde las primeras fases del desarrollo facilita la selección de un sistema de conservación compatible y eficaz.
Solubilidad y distribución del conservante
No basta con incorporar un conservante a la formulación: es necesario que se encuentre correctamente distribuido en la fase donde debe ejercer su actividad.Un conservante mal solubilizado o con una distribución inadecuada entre las diferentes fases de una emulsión puede reducir su eficacia.
Durante la selección del sistema conservante conviene considerar aspectos como:
- Solubilidad en agua.
- Solubilidad en aceite.
- Coeficiente de partición.
- Tipo de emulsión.
- Compatibilidad con tensioactivos y emulsionantes.
Interacción con otros ingredientes cosméticos
La eficacia de un sistema conservante también puede verse modificada por otros componentes presentes en la formulación.Ingredientes como:
- Proteínas.
- Extractos vegetales.
- Arcillas.
- Tensioactivos.
- Polímeros.
- Electrolitos.
Estas interacciones deben evaluarse sobre la formulación final y pueden hacer necesario ajustar la concentración del sistema o incorporar moléculas multifuncionales que actúen como boosters de conservación.
Temperatura y proceso de fabricación
El proceso de fabricación también debe tenerse en cuenta.Determinadas materias primas utilizadas en los sistemas de conservación pueden ser sensibles a temperaturas elevadas y requerir su incorporación durante la fase de enfriamiento.
Por tanto, antes de seleccionar definitivamente un conservante conviene conocer:
- Temperatura máxima del proceso.
- Fase de incorporación.
- Tiempo de exposición a temperaturas elevadas.
- Compatibilidad con el resto del proceso productivo.
Tipo de envase y condiciones de uso
El packaging cosmético también forma parte de la estrategia de conservación.Un envase airless, por ejemplo, limita la exposición del producto al ambiente y al contacto directo durante su utilización.
En cambio, un tarro de boca ancha puede presentar una mayor exposición durante el uso, ya que el consumidor puede introducir los dedos repetidamente en el producto.
La selección del sistema conservante debe considerar, por tanto, tanto las características de la formulación como el envase y las condiciones de utilización previstas.
Nuevas tendencias en conservación cosmética
La conservación cosmética está evolucionando hacia sistemas cada vez más adaptados a las necesidades específicas de cada formulación.Una de las estrategias que está adquiriendo mayor relevancia es la utilización de ingredientes multifuncionales capaces de aportar diferentes beneficios dentro de una misma fórmula.
Entre las moléculas utilizadas en este tipo de estrategias encontramos:
- Caprylyl Glycol
- Pentylene Glycol
- Ethylhexylglycerin
- Phenethyl Alcohol
- Ácidos orgánicos
- Diferentes combinaciones sinérgicas de moléculas multifuncionales
Preservative boosters y moléculas multifuncionales
Los denominados preservative boosters pueden utilizarse para potenciar el sistema de conservación de una formulación.Su utilización puede permitir diseñar estrategias en las que diferentes mecanismos actúan conjuntamente, optimizando la protección microbiológica del producto.
Esta aproximación resulta especialmente interesante en formulaciones donde se busca:
- Reducir la concentración de determinados conservantes tradicionales.
- Desarrollar sistemas de conservación más suaves.
- Formular productos sin parabenos.
- Adaptarse a conceptos de Clean Beauty.
- Incorporar ingredientes multifuncionales.
- Simplificar la lista de ingredientes.
Challenge Test e ISO 11930: cómo validar el sistema conservante
La selección de un conservante no debe basarse exclusivamente en sus características teóricas.Dos formulaciones aparentemente similares pueden presentar comportamientos microbiológicos diferentes debido a pequeñas variaciones en el pH, la actividad de agua, los ingredientes utilizados, el proceso de fabricación o el envase.
Por este motivo, la eficacia del sistema de conservación debe evaluarse sobre la formulación final cuando corresponda de acuerdo con su evaluación de riesgo microbiológico.
Una de las principales herramientas utilizadas es el Challenge Test o ensayo de eficacia del sistema conservante.
La norma ISO 11930 establece una metodología de referencia para evaluar la protección antimicrobiana de un producto cosmético.
Mediante este ensayo se inoculan microorganismos específicos en el producto y se estudia su evolución durante un periodo determinado, permitiendo comprobar la capacidad de la formulación para controlar la contaminación microbiológica.
El Challenge Test permite:
- Evaluar la eficacia del sistema conservante.
- Detectar posibles interferencias de la formulación.
- Comparar diferentes sistemas o concentraciones.
- Optimizar la estrategia de conservación.
- Contribuir a demostrar la protección microbiológica del producto.
Preguntas frecuentes sobre conservantes cosméticos
¿Cuál es el mejor conservante para cosmética?
No existe un único conservante adecuado para todas las formulaciones. La elección depende de factores como pH, actividad de agua, ingredientes, proceso de fabricación, tipo de producto y packaging.El sistema debe estudiarse específicamente para cada formulación.
¿Qué son los preservative boosters?
Los preservative boosters son ingredientes que pueden contribuir a mejorar el rendimiento del sistema de conservación.En determinadas formulaciones pueden utilizarse junto con otros componentes antimicrobianos para desarrollar sistemas sinérgicos y optimizar la protección microbiológica.
¿Se puede formular cosmética sin parabenos?
Sí. Existen numerosas alternativas y estrategias para desarrollar formulaciones paraben free, desde otros conservantes autorizados hasta combinaciones de ácidos orgánicos y moléculas multifuncionales.La alternativa adecuada dependerá siempre de las características de la formulación.
¿Qué influencia tiene el pH sobre los conservantes?
El pH puede ser determinante para la actividad de determinados conservantes. Los ácidos orgánicos, por ejemplo, presentan una eficacia fuertemente condicionada por el pH.Por este motivo, el pH objetivo debe tenerse en cuenta desde las primeras fases del desarrollo.
¿Qué es un Challenge Test en cosmética?
El Challenge Test es un ensayo utilizado para evaluar la eficacia de la protección antimicrobiana de una formulación cosmética mediante la inoculación controlada de determinados microorganismos y el seguimiento de su evolución.La ISO 11930 es una de las principales normas de referencia utilizadas para esta evaluación.
Soluciones para la conservación cosmética en LEMMEL
En LEMMEL trabajamos con fabricantes de cosmética y laboratorios de formulación aportando materias primas y soporte técnico para el desarrollo de diferentes sistemas de conservación cosmética.Nuestro objetivo es ayudar al formulador a encontrar la solución más adecuada en función de las características de cada proyecto.
Podemos ofrecer soporte en:
- Selección de conservantes cosméticos.
- Moléculas multifuncionales y preservative boosters.
- Desarrollo de sistemas sin parabenos.
- Estrategias orientadas a formulaciones Clean Beauty.
- Optimización del sistema conservante según pH y formulación.
- Información técnica, toxicológica y regulatoria de las materias primas.
- Evaluación microbiológica y Challenge Test.
En LEMMEL contamos con experiencia en la distribución de materias primas para la industria cosmética y colaboramos con los departamentos de I+D en la búsqueda de soluciones adaptadas a sus necesidades.
¿Estás desarrollando una formulación y necesitas encontrar el sistema conservante adecuado? Contacta con nuestro equipo técnico y estudiaremos las alternativas disponibles para tu proyecto.